Forma de la tierra

El manejo de Coordenadas espaciales, coordenadas geodésicas y coordenadas planas, en algunos casos presenta dificultades y genera confusión, por tal motivo es mi intensión hacer un resumen del empleo de los Sistemas de Referencia, de las transformaciones de entre los distintos sistemas, y de las conversiones de coordenadas desde un sistema geodésico referido a un elipsoide, hacia una proyección plana.

Esta breve exposición no tendrá el contenido ni la complejidad que al tema le imprimiríamos normalmente, la misma se encuentra resumida y compactada para poder ser desarrollada en el escaso tiempo que aquí disponemos. Y además hemos intentado orientarlo hacia el uso de las técnicas de posicionamiento satelital (GPS), que los topógrafos y agrimensores de obra ya utilizan, o que están en vías de incursionar en las mismas.

El conocimiento de la verdadera forma de la tierra y de los Sistemas de Referencias, ha sido el desvelo de topógrafos, geómetras y geodestas, desde 5.000 años A.C y hasta nuestros días.

Desde los comienzos de la historia de la humanidad, el Hombre tuvo conocimientos sobre la esfericidad de la tierra, y desde siempre (aunque de una manera muy rudimentaria), existieron sistemas de referencias que tuviesen presente la forma de la tierra.

Fue Pitágoras (550 a.C.) el primer geómetra en describir científicamente la forma esférica de la tierra, pero recién tres siglos después otro filósofo y geómetra Eratóstenes de la escuela de Alejandría (250 a.C.) fue quién midió y calculó las dimensiones del planeta a partir de una porción de arco de meridiano.

La historia registra al menos tres intentos anteriores de medición, por iniciativa de los Caldeos, Egipcios y Persas, pero nada se nos informa sobre los resultados obtenidos.

La hipótesis de Newton sólo se cumple, si las masas internas de la tierra fuesen homogéneas, es por ello que al Geoide se lo definió durante muchos años erróneamente como a una superficie en equilibrio, materializada por los mares en calma, extendida aún por debajo de los continentes.

En la seguridad que la verdadera forma de la tierra es física y no geométrica, el final del siglo XIX, se vio marcado por los grandes trabajos de mediciones de arcos de meridianos, realizadas por los geodestas junto con los astrónomos, para determinar los parámetros de un elipsoide que más y mejor se aproxime a la forma física de la tierra.

Los modelos de elipsoides más importantes fueron los de Bessel ( 1841), Clarke (1866) y Clarke (1880).

El comienzo de la Geodesia moderna lo marcan los trabajos de Helmert, quien utilizó por vez primera el método de superficies, en lugar del método de medición de arcos y extendió el teorema de Claireau. para elipsoides de rotación. Hayford aplicó este método y definió el modelo que recibió el nombre de "Internacional" (1909 - 1924) y que al igual que muchos países, fue el que adoptó el Instituto Geográfico Militar Argentino para todos los Sistemas Nacionales.

Finalmente y finalizando este breve vuelo por nuestra historia, merece una mención el elipsoide de Krasovsky (1942), adoptado por la ex-Unión Soviética.

Arribamos entonces a dos conclusiones muy importantes a tener en cuenta:

  1. La verdadera forma de la tierra es un Geoide, la cual no se define geométricamente sino que físicamente.

  2. La figura geométrica que más se asemeja a la verdadera forma de la tierra es el elipsoide de revolución.